Más de veinte mil gargantas cantan a coro con Keane
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La banda inglesa llena el parque de Castrelos en la primera gran cita del verano vigués
Lorena J. Barral - 18 julio 2009

El
Chaplin del siglo XXI no luce bigote ni se cubre con sombreros, pero se
viste igualmente de gloria. Al contrario que su antecesor cineasta, el
Chaplin contemporáneo se llama Tom, y en escena se desmarca con su voz.
El cantante lidera una de las bandas musicales con más prestigio en el
panorama internacional, Keane, que ayer inició la ronda de conciertos
del verano vigués con una buena marca: más de 20.000 personas llenaron
el auditorio natural del parque de Castrelos en la primera gran cita de
las Festas do Cristo.
El vocalista Tom Oliver Chaplin, el
compositor y pianista Tim Rice-Oxley y el batería Richard Hughes
proceden del sureste de Inglaterra. Hace unos años, el grupo decidió
prescindir de la guitarra, instrumento clave y que le valió la fama a
grandes hitos del rock, y no por ello renunciaron a hacer ruido,
metafóricamente hablando. Ayer, en Castrelos, volvieron a colgársela.
En
lo sonoro, su acústica se ajusta a un género que se mueve entre el pop
alternativo y el piano rock, ese gran desconocido que se vistió de gala
con Keane como embajador. El aforo completo del anfiteatro de Castrelos
se vaticinó meses atrás, cuando el conjunto se confirmó como uno de los
platos fuertes del programa de fiestas estival.
Las expectativas
se cumplieron y a las casi 4.000 personas que custodiaron el escenario
desde las butacas hay que sumarle las que pusieron el oído desde fuera.
En el parque, libre de la venta de localidades, algunos guardaron sus
sitios horas antes al concierto para no perderse las joyas de la
discografía de los ingleses.
Keane sorprendió con temas de su
último álbum, Perfect Symmetry, nombrado el pasado diciembre mejor
disco del año por Q Magazine y Q radio, y con otros sencillos de discos
anteriores que escalaron lo más alto de las listas de ventas. El
público, procedente de diversos puntos geográficos de la península, se
atrevió con el inglés y no bajó el ritmo en las casi tres horas de
espectáculo.
TELÓN DE FONDO
Lejos del envoltorio
comercial de la firma cabeza de cartel, el entrante a la banda fue el
grupo baionés de música indie pop Niño y Pistola. Los teloneros fueron
recibidos con la cabeza bien alta al jugar en casa, aunque sin llegar
siquiera a empatar en simpatía con los visitantes ingleses.
Después
de la buena aceptación de los primeros invitados a Castrelos, el listón
queda muy alto para los próximos músicos que se acercarán a la ciudad
olívica. Entre los más esperados figuran La oreja de Van Gogh, Carlos
Baute –que actuará en compañía de la cantante Marta Sánchez–, el
recuperado Juan Perro, Los Secretos o Ainhoa Arteta. Hay un nombre
propio que asusta tanto como el de Keane: Leonard Cohen.
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Keane convierte Castrelos en pista de baile
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El grupo inaugura los conciertos de verano de la ciudad olívica con un directo cargado de energía y guitarras incluidas
M. Mato - 18 julio 2009
No
podían esperar a tocar en el "asombroso" Auditorio de Castrelos –según
las palabras del batería Richard Hughes–; ni su público lograba
contener la emoción de verlos a escasos metros empezando a hacer cola
para entrar en el recinto desde media tarde. Los británicos Keane
llegaron, teloneados por los gallegos Niño y Pistola, para demostrar
que el cambio de rumbo de su música, con la incorporación de las
guitarras y la invitación al baile, le ha hecho un gran favor a una
banda que ya de por sí era perfecta.
Después de
tres años esperando por ellos tras cancelar su gira por la estancia en
un centro de rehabilitación del cantante Tom Chaplin, el público pudo
comprobar en Vigo (como ya lo había hecho a media semana el de Ibiza)
que la banda vive un momento dorado, enérgico, sin sombra de la palidez
del pasado. La muestra, los miles de brazos erguidos en Castrelos, los
miles de pies que botaban y danzaban en la improvisada pista de baile
que poco envidió al directo de años atrás de los Artic Monkeys o del
mismísimo Jamiroquay.
Canciones como "Everybody´s
changing", uno de los himnos de su primer y exitoso disco Hopes &
Fears, sonaron como nuevas con un ritmo rabioso de batería y guitarra,
sin dejar lugar a las lágrimas que antes suscitaban, como si un rayo de
luz arrasara con la oscuridad a la que antes trasladaban.
Pero
antes de este tesoro musical, Keane prefirió arrancar el directo con el
tema The lovers are losing, que el cantante acabó de tocar subido a un
bafle. Tras la canción, Tom soltó un ¿como estades?, en gallego, que
provocó los gritos del público para señalar después el" increíble
sitio" en el que estaban tocando. Su primer saludo al público terminó
dando gracias a Vigo por tenerlos esta noche, al tiempo que expresaba
su seguridad de que el público cantaría una a una todas sus canciones a
lo largo del concierto.
Tras la primera canción,
le siguió Everybody´s changing a la que dio paso el tema Bend and break
de su primer álbum, donde nos invitó a encontrarnos en el otro lado, en
la luz, en la mañana cuando nos despertemos, versos que fueron coreados
a la perfección por el público, que también respondió al son de
Strangers y de Again and again, donde Tom pidió que nos diesen algo con
lo que soñar y que nos facilitasen la mitad de la pastilla más agria
del mundo.
Tras esta inmersión en el último álbum toco el turno de
This is the last time, otro de los himnos del grupo para enlazar con el
sonido setentero de Spiralling uno de los singles de su último CD
Perfect Symmetry, donde pidió a los asistentes que alzasen las manos.
El
resto del concierto transcurrió en un recorrido de los tres discos
parando ya en temas míticos como Atlantic (que abría su segundo disco)
o Bedshaped para incluir la versión de The Queen Under pressure. Keane
cumplió con las expectativas, con una comunicación total con el público
salpicada con gritos de "Vigo" y "Graciñas".
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ENTRE GLOBOS Y NATIVOS
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La
mayoría eran turistas ingleses, aunque también había muchos residentes
en la isla. A todos ellos sedujo el trío británico Keane durante su
primer concierto en la isla, que ofrecieron el martes por la noche en
Sant Antoni. Todos corearon las canciones y bailaron durante la hora
que duró el recital y que supo a poco.
Eva Díaz - 16 julio 2009
«Soy
admiradora de Keane desde el principio. Fui a un concierto en Londres
hace unos años, pero esto ha sido mucho mejor porque los he visto muy
cerca», comentaba emocionada, entre tragos de cerveza, Shannon, una
turista inglesa fan del trío británico. Ella y sus amigas escogieron
estos días de vacaciones en la isla para no perderse el concierto de su
«grupo preferido», que el martes actuó en el Ibiza Rocks. Keane es una
de las bandas con más éxito del Reino Unido y los tres componentes del
grupo lo demostraron dándolo todo en el escenario de Sant Antoni, ante
miles de espectadores que se apiñaban hasta en los balcones del hotel.
La
fiesta comenzó las siete y media de la tarde para los que no querían
desperdiciar los 25 euros de la entrada. Antes de que empezara el
concierto, el público disfrutó durante tres horas seguidas de las
sesiones de los dj´s Dan y Doorly, Golden Silvers y Zane Lowe, que
hicieron bailar a los asistentes y convirtieron el hotel en una
discoteca al aire libre. El ambiente estaba muy animado poco antes de
que comenzara el concierto de Keane. Cuando el trío salió
–puntualísimo– al escenario el entusiasmo de sus seguidores se hizo
patente y no decayó hasta la última canción.
El concierto comenzó
con ´Lovers are losing´, el más reciente sencillo de la banda, seguido
por ´Everybody´s changing´, uno de los temas más conocidos de su álbum
debut, ´Hopes and Fears´. El público acompañó enérgicamente durante
todo el concierto al vocalista, Tom Chaplin, cantando los temas más
famosos. Las canciones más coreadas de la noche fueron ´Somewhere only
we know´ y ´This is the last time´.
Chaplin, consciente de que
la gran mayoría de los asistentes eran paisanos suyos, habló en todo
momento en inglés. El cantante afirmó: «Me siento muy feliz de estar en
Ibiza con todos vosotros». El grupo también saludó a los espectadores
que seguían el concierto cómodamente desde los balcones. A la excelente
interpretación se sumó la buena conexión que el grupo tuvo en todo
momento con los asistentes.
Sesenta minutos
Keane
no privó a su público de escuchar algunos de sus éxitos más sonados.
Durante una hora exacta, el grupo repasó las canciones más
representativas de sus tres discos. Estos tres vecinos de Battle (East
Sussex) demostraron que se encuentran en muy buena forma y que su
carrera musical está en pleno auge. Desde los primeros minutos del
concierto, la camisa de manga larga de Tom Chaplin chorreaba sudor. A
lo largo de la actuación su cara enrojecía cada vez más. Por el aspecto
que presentaba el vocalista, que se desplazaba enérgicamente de un lado
al otro del escenario, parecía que se hubiera zambullido en la piscina
que hay a escasos metros de la tarima. Pero ni él ni los asistentes
pudieron refrescarse, ya que la seguridad del hotel vigilaba para que
nadie se bañara.
«Éste me ha parecido el mejor concierto hasta
ahora del Ibiza Rocks», sentenció Marga, una ibicenca que se encontraba
entre el público y que aseguraba no haberse perdido ninguna cita del
festival. Su compañero, Fran, añadió que el grupo «suena mucho mejor en
directo».
Los 60 minutos de concierto se hicieron demasiado
cortos para muchos de los presentes. El público, que se resistía a
llegar al final de la noche, gritó en un efusivo inglés: «¡Queremos
más, queremos más!». Y Keane, fiel a sus fans, regresó al escenario
para ofrecer su último tema y despedirse definitivamente de un público
agradecido que pedía a gritos más canciones. Al final del concierto,
unos globos gigantes de colores acapararon la atención de los
asistentes.
El concierto de Keane fue uno de los platos fuertes de
esta edición del Ibiza Rocks. La organización aseguró que el aforo
estaba «completo» y que las entradas se habían agotado.
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